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September 20, 2026
Mame-Mor Fall

Deontología en la función pública francesa: agentes en situación

La formación en deontología en la función pública francesa se apoya en obligaciones precisas: dignidad, imparcialidad, integridad, probidad, neutralidad y laicidad. Para los agentes, el reto no es recitarlas. Es saber qué responder a un usuario que insiste, a un cargo electo que pide un favor o a un compañero.

Este artículo recuerda el marco del Código General de la Función Pública francés (CGFP), un dispositivo propio de Francia que se presenta aquí tal cual, y propone después puestas en situación para los agentes en contacto con el público. Para el panorama de las demás obligaciones, véase nuestra guía de las formaciones obligatorias de cumplimiento.

¿Cuáles son las obligaciones deontológicas de los agentes públicos?

El CGFP reúne las obligaciones de los agentes en el título II de su libro primero. El artículo L121-1 dispone que el agente público ejerce sus funciones con dignidad, imparcialidad, integridad y probidad. Estos principios proceden de la ley francesa de 20 de abril de 2016 relativa a la deontología y a los derechos y obligaciones de los funcionarios.

El artículo L121-2 añade la obligación de neutralidad y el respeto del principio de laicidad, así como la igualdad de trato de las personas. Estas obligaciones valen tanto para los funcionarios como para los contratados de derecho público.

El artículo L121-5 define el conflicto de intereses como toda situación de interferencia entre un interés público y otros intereses públicos o privados. Esa interferencia puede influir en el ejercicio independiente, imparcial y objetivo de las funciones. El artículo L121-4 pide al agente que los prevenga o les ponga fin. El artículo L122-1 describe los medios para lograrlo, como acudir a su superior o abstenerse de firmar o de deliberar.

El referente de deontología y el referente de laicidad

El artículo L124-2 prevé que todo agente público tiene derecho a consultar a un referente de deontología, encargado de aconsejarle sobre el cumplimiento de sus obligaciones. El artículo L124-3 impone a las administraciones designar un referente de laicidad, que asesora a los agentes y a los jefes de servicio.

Estos referentes solo sirven si los agentes se atreven a acudir a ellos. Y muchos dudan: miedo a parecer sospechosos, impresión de que la pregunta es demasiado pequeña, temor a la mirada de los compañeros. La formación debe, por tanto, entrenar también a plantear la pregunta, en voz alta y pronto.

Por qué no basta con leer una carta

Una carta de deontología, aunque esté bien escrita, describe principios. El agente de ventanilla se enfrenta a otra cosa: un usuario irritado, una cola de espera, una norma que hay que aplicar a alguien a quien conoce. Necesita una respuesta preparada.

El mecanismo es el de todos los reflejos profesionales. Ante una petición insistente, el agente busca primero preservar la relación. La norma pasa después. Para que pase antes, debe haber probado ya una frase que sostenga las dos cosas: rechazar la petición sin rechazar a la persona.

Las recomendaciones de la Agencia Francesa Anticorrupción (AFA) de 2021 se dirigen también a las personas jurídicas de derecho público. Insisten en formaciones apoyadas en casos prácticos y escenarios. Recomiendan además verificar que la formación se ha comprendido, mediante una prueba o una valoración pasadas unas semanas.

Las situaciones que poner en escena para los agentes

El usuario que pide un trato de favor

Imaginemos un usuario que conoce al alcalde y pide pasar por delante de los demás expedientes. El agente debe mantenerse cortés y firme: «Entiendo que para usted sea urgente. Todos los expedientes se tramitan por orden de llegada, no puedo hacer una excepción».

El regalo de agradecimiento

Una persona trae bombones al servicio que ha tramitado su solicitud. El agente debe saber cuándo aceptarlos, cuándo rechazarlos y cómo decirlo: «Gracias, es muy amable. No puedo aceptar nada a título personal. Su agradecimiento cuenta para nosotros». Las normas internas precisan el umbral y la posible declaración.

La petición de un cargo electo o de un superior

Un responsable pide a un agente que acelere el expediente de un allegado. La presión viene de dentro y el agente no quiere ni desobedecer ni traicionar su deber de imparcialidad. Puede responder: «Estoy dispuesto a mirarlo, pero primero debo comprobar con el referente de deontología si puedo tramitarlo».

La cuestión de laicidad en la ventanilla

Un usuario cuestiona la neutralidad de un agente o pide un trato diferenciado por motivos religiosos. El agente debe mantenerse neutral y educado, recordar el marco sin polémica y saber cuándo pasar la mano a su responsable o al referente de laicidad.

Construir una sesión de puesta en situación

  1. Recoger de los jefes de servicio las situaciones reales que plantean problemas, sin nombres ni detalles identificativos.
  2. Elegir la obligación que se persigue: imparcialidad, probidad, neutralidad o prevención del conflicto de intereses.
  3. Interpretar el intercambio con un interlocutor que insiste al menos dos veces.
  4. Hacer el debriefing sobre las frases exactas y sobre el momento en que se enunció la norma, o se olvidó.
  5. Volver a jugar para fijar una formulación que el agente podrá retomar en su puesto.

Las sesiones cortas, repetidas a lo largo del año, encajan bien con equipos de horarios ajustados. Un cuarto de hora en equipo, con un caso por sesión, deja más rastro que un módulo anual.

Adaptar los escenarios a los oficios de la administración

Un agente de atención al público, un instructor de expedientes, un comprador público y un jefe de servicio no se encuentran con las mismas tentaciones. El formador gana preparando un número reducido de escenarios por oficio en lugar de un caso único para todos.

Para la atención al público, se trabaja la cola de espera, la insistencia y la petición de trato de favor. Para la contratación pública, se trabaja la invitación de un candidato, la visita «informal» y la petición de información antes de la publicación. Para los mandos, se trabaja la presión de un cargo electo y el arbitraje entre lealtad e imparcialidad.

Cada escenario gana si termina con la misma pregunta: ¿con quién habla después el agente? Esta salida sistemática hacia el referente o el superior instala el buen reflejo, el de no quedarse solo con la duda.

Los errores frecuentes en la formación en deontología

  • Reducirlo todo al derecho penal. La mayoría de las situaciones son zonas grises que no tienen nada de penal.
  • Formar solo a los recién llegados. Los agentes con experiencia tienen hábitos, a veces cómodos, que cuestionar.
  • Ignorar a los mandos. Son los primeros a quienes llegan las dudas y las presiones.
  • Usar casos del sector privado. Un agente se reconoce en la ventanilla, la comisión o la contratación pública, no en una negociación comercial.
  • Dejar aislado al referente. Si nadie acude a él, es que la formación no ha hecho natural el trámite.

El juego de rol para entrenar la conversación

Un juego de rol permite al agente ejercitarse en estos intercambios sin riesgo para un usuario real. Con Face Up, el formador escribe el escenario a partir de los casos de su administración: el personaje puede ser un usuario insistente o un compañero que pide un favor. El agente habla en voz alta y luego consulta su debriefing, que recoge sus citas, sus puntos fuertes y sus ejes de progreso.

No se trata de sustituir al referente ni al derecho: solo ellos deciden. El entrenamiento prepara al agente para mantener una posición sin romper la relación. Para el principio, véase nuestra página sobre los juegos de rol.

Un último punto de organización: asocie al referente de deontología al diseño de los escenarios. Conoce las preguntas que los agentes le plantean de verdad, y su presencia en la puesta en común hace su función más familiar.

Medir el efecto de una formación en deontología

Las recomendaciones de la AFA proponen seguir la tasa de cobertura del público destinatario y el número de horas dedicadas. Estos indicadores dicen si la formación se impartió, no si cambió algo.

Complételos con señales de terreno: número de consultas al referente de deontología, preguntas que suben de los mandos, evolución de las respuestas en puesta en situación de una sesión a otra. Nuestro artículo sobre la diferencia entre finalización y competencia detalla este razonamiento.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatoria la formación en laicidad y deontología para los agentes?

Las obligaciones de los artículos L121-1 y siguientes del CGFP se imponen a todos los agentes públicos. Cada administración debe también ofrecer acceso a un referente de deontología y a un referente de laicidad. Las modalidades de formación dependen del plan de formación de cada empleador. Compruebe los textos aplicables a su administración.

¿Quién puede acudir al referente de deontología?

Todo agente público, en virtud del artículo L124-2. El referente aconseja, pero no decide en lugar de la autoridad jerárquica, que sigue siendo responsable.

¿Qué diferencia hay entre deontología y probidad?

La deontología designa el conjunto de los deberes del agente. La probidad es uno de sus principios: no sacar ventaja personal de su función. Las prácticas anticorrupción de la formación Sapin II son próximas, aunque el marco jurídico difiere.

¿Cómo formar a agentes a tiempo parcial o en turnos rotativos?

Con sesiones cortas y repetibles, a demanda. Un ejercicio de diez a quince minutos cabe en un horario, algo que no ocurre con una jornada completa.

Para ver cómo se construye un escenario de deontología a partir de sus casos, reserve una demostración.

De la lectura a la práctica.

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